jueves, 28 de enero de 2010

El carnaval de Venecia: misterio e imágenes extraordinarias !!

Ya está aquí. El Carnaval en Venecia, posiblemente el más famoso del mundo junto con el de carnaval de Río, está a punto de comenzar un año más. Será del 6 al 15 de febrero de 2010 cuando Venecia llene sus calles de color e imaginación, de alegría y muchas sorpresas.
El Carnaval de Venecia ha venido tradicionalmente envuelto en cierto halo de misterio lejos de los mundanales bailes y noches sin final de los carnavales tradicionales como el de Río o en España, Cádiz o Tenerife. Mientras en éstos priman los bailes y los disfraces más cotidianos, salvo en los sudamericanos donde los trajes brillan tanto por su pedrería como por su escasez de tamaño, en Venecia, lo más típico son los trajes venecianos donde cada cual oculta su rostro de muy diferentes máscaras. El origen de estas mascaradas se remonta al siglo XVIII, la época de mayor auge de estas fiestas venecianas. En aquellos tiempos los nobles comenzaron a salir a la calle ocultos tras esas máscaras para poderse mezclar con el pueblo llano. No obstante, ya se había oído hablar de estas fiestas en el siglo XI, aunque no fue sino hasta el siglo XIII cuando fue declarado como fiesta nacional. Desde entonces estas fiestas fueron haciéndose más y más famosas hasta ese siglo XVIII en que la aristocracia de toda Europa se desplazaba hasta Venecia para disfrutar del Carnaval. Pasó una mala racha a principios del siglo pasado, pero poco a poco ha ido resurgiendo con fuerza, aunque ahora se trata de una fiesta eminentemente turística.
En las calles de Venecia todo se vuelve color, y cada calle te puede ofrecer cien fotos distintas. Los trajes pueden tener decenas de años de antigüedad, y algunos incluso cientos, y las tiendas proliferan en la venta de esas máscaras, quizás, uno de las compras más habituales en la ciudad para los turistas.

martes, 19 de enero de 2010

APRENDÍ

(De algún lugar)
He aprendido que no puedo hacer que alguien me quiera,
solo convertirme en alguien a quien se pueda querer,
el resto depende de los otros.
He aprendido que por mucho que me preocupe por los demas,
muchos de ellos no se preocuparán por mi.
Que lo que verdaderamente cuenta en la vida,
no son las cosas que tengo a mi alrededor,
sino las personas que están a mí alrededor.
Que el dinero es un pésimo indicador del valor de algo o alguien.
He aprendido que a veces las personas que creo que me van a patear cuando estoy caído,
son aquellas que me ayudan a levantar, y aquellas que creo que me van a levantar,
son las que me patean.
Que dos personas pueden mirar la misma cosa y ver algo totalmente diferente.
Que, sin importar las circunstancias, cuando soy honesto conmigo, llego más lejos en la vida.
He aprendido que aún cuando pienso que no puedo dar más, cuando un amigo pide ayuda,
logro encontrar la fuerza para ayudarlo.
Que aprender a perdonar requiere de mucha practica.
He aprendido que aunque a veces me sienta solo y abandonado, siempre estaré conmigo.

SI PUDIERA VOLVER A VIVIR

Trataría de no cometer tantos errores, me acercaría más a las gentes,
los querría más como son y no como yo quiero que sean.
Trabajaría más, a mí manera, para en lugar de mendigar, poder dar, ayudar,
a mi familia, a mis amigos, a todos los que lo necesiten, y puedan aprovecharlo.
Dejaría eso sí, fuera de mi lado a los malvados y a los demonios.
Porque ya no me necesitan, pienso que ellos ya nada tienen que hacer en este mundo.
Eso, trataría de hacer más relaciones con todo y todos, y buenos amigos.
Porque saben? creo ahora que la vida esta echa de buenos y grandes amigos,
y de sanas relaciones entre las gentes, animales, plantas y cosas, algo que no he hecho.
Pasaría más tiempo en las playas, en los bosques y en los montes, en ciudades y calles, viajando,
compartiendo los simples momentos de la vida con mis padres, con mis hijos, desde pequeños,
con mis hermanos, desde siempre, con mis amigos si los tuviera,
con los niños, con quienes siempre me he podido relacionar como soy,
niños que sin pensarlo nos enseñan muchísimo.
Pero no lo hice.
Solo cargaría lo necesario para vivir cómoda y honradamente, sin ostentosidades.
Trataría de procurarme, eso si, lo indispensable,
para lograr pasarlo sin frío ni calor, para lograr sobrevivir,
caminar, correr, bañarme en el mar o jugar pelota, cartas o ajedrez.
Me preocuparía primeramente de atender, como soñé, a quienes dependan de mí,
inclusive privándome de lo mío.
Aunque pienso que si yo hubiera estado bien,
quienes me rodean también hubieran estado bien conmigo.
Tampoco lo estuve.
Estudiaría más materias, me interesaría más por todo lo que a la conservación del mundo,
de sus habitantes, minerales, vegetales y animales se refiere.
Seria mas honesto.
No lo hice, ni lo fui.
He vivido alegremente, sin utilizar el pensar más de lo necesario.
Y es necesario pensar un poco más allá. Pienso que sin darme cuenta,
me escondí del mundo y me aleje de todo, trate de asegurarme, busque escapar.
Y no lo he logrado tampoco.
Si pudiera volver a vivir, viviría despreocupadamente,
con menos miedos imaginarios y más opciones reales.
Reiría más y no dejaría de soñar a veces.
Dejaría un poco de lado a la imaginación y pondría los pies en la tierra, donde están todos.
Eso si pudiera volver a vivir nuevamente mi vida.
Pero no puedo.

jueves, 14 de enero de 2010

A CIERTA EDAD

Dicen algunos que , a cierta edad, despues de los cuarenta, nos hacemos invisibles, que ... nuestro protagonismo en la escena de la vida declina, y que nos volvemos inexistentes para un mundo en el que solo cabe el impetu de los años jovenes.
Yo no se si me habré vuelto invisible para el mundo, es muy probable.
Pero nunca como hoy fui tan consciente de mi existencia, nunca me senti tan protagonista de mi vida, y nunca disfrute tanto de cada momento como ahora.
Ahora se que no soy el principe de la historia y que no necesito salvar a ninguna princesa encerrada en una torre ni luchar contra dragones.
Hoy me reconozco como ser humano, capaz de amar.
Se que puedo dar sin pedir, pero tambien sé que no tengo que hacer nada, ni dar nada que no me haga sentir bien.
Por fin encontré, hasta ahora, al ser humano que sencillamente soy, con sus miserias y sus grandezas.
Descubri que puedo permitirme el lujo de no ser perfecto, de estar lleno de defectos, de tener debilidades, y de equivocarme, de no responder a las expectativas de los demas y hasta de hacer algunas cosas indebidas.
Y a pesar de ello sentirme bien. Y por si fuera poco, saberme querido por muchas personas que me respetan y me quieren por lo que soy, si...asi un poco loco, efímero y muchas veces terco.
Tambien cariñoso, platicador, besador, abrazador y a veces por algun motivo, triste, porque tambien tengo mis momentos tristes, esos en que pongo mi cara larga con un aire de pensante y me da por llorar.
Cuando me miro al espejo, ya no busco al que fui en el pasado...sonrío al que soy hoy. Me alegro del camino andado y asumo mis errores. ! Que bien no sentir ese desosiego permanente que produce correr tras los sueños! ! que bien!.
Ya aprendi a tener paciencia. El ser humano tarda mucho en madurar...verdad?
Hoy sé, por ejemplo, que no puedo retener el mar, aunque cuando estoy "con él", quisiera nunca tener que dejarlo. Hoy solo lo contemplo, me lleno de "el" y cuando llega el momento de partir, me despido diciendole: hasta pronto!
Tambien hoy sé que mis amigas y mis amigos son peregrinos del mismo camino, y que en cualquier momento nos encontramos y nos queremos. Hoy sé que nadie es responsable de mi felicidad, solo yo!!...hoy sé que el viento extiende sus brazos cuando camino por la calle. Y que solo depende de mi sentirlo. Hoy sé que la vida es bella...porque la he visto partir muchas veces.
Hoy vivo la vida asi como es, bonita con sus ires y venires, con sus amores y desamores, con sus ratos de marea baja, con sus puestas de sol, con su ruido incesante...Solo quiero dejarla correr.
No quiero pedirle nada. Solo quiero tener lo que yo me busqué, solo quiero lo que yo merezca.

Hoy me doy cuenta de que no soy un hombre invisible.
Ya aprendi que estoy en mi camino.